3MF o STL: qué formato usar para imprimir un QR a dos colores
Los dos abren en cualquier laminador. La diferencia aparece en el momento exacto en que tienes que decirle a la impresora qué parte va en negro y qué parte va en blanco.
Cuando descargas un código QR en 3D te encuentras con dos botones: uno que dice 3MF y otro que dice STL. Parece una decisión menor, del tipo «JPG o PNG». No lo es. En una pieza de un solo color daría igual; en un QR, que por definición necesita dos colores para poder leerse, el formato decide si el archivo llega con el trabajo hecho o si te toca hacerlo a mano cada vez.
Qué guarda realmente un STL
Un STL es una lista de triángulos. Nada más. Cada triángulo se describe por sus tres vértices y su vector normal, y el archivo se acaba ahí. No hay colores, no hay materiales, no hay nombres de piezas y —este es el detalle que sorprende a mucha gente— no hay unidades. El formato no dice si ese número «70» significa 70 milímetros, 70 centímetros o 70 pulgadas. Funciona porque, por convención, todo el mundo en impresión 3D asume milímetros, pero es una convención, no una regla del formato. Por eso de vez en cuando alguien abre un STL descargado de internet y le sale una pieza veinticinco veces más grande de lo que esperaba.
Tampoco hay concepto de «escena». Un STL contiene una malla, y si quieres dos piezas necesitas dos archivos, cada uno con su sistema de coordenadas. Al abrirlos en el laminador aparecen los dos en el centro de la cama, uno encima del otro o atravesándose, y te toca alinearlos tú.
Es un formato de 1987, pensado para estereolitografía industrial, y sigue vivo porque es tan simple que lo lee absolutamente todo. Esa es su virtud y su límite.
Qué guarda un 3MF
Un 3MF es, por dentro, un ZIP con varios XML. Si le cambias la extensión a .zip y lo descomprimes, verás la geometría por un lado y los metadatos por otro. Eso le permite guardar cosas que en un STL sencillamente no caben:
- Las unidades, declaradas explícitamente. No hay ambigüedad de escala.
- Varios objetos en un mismo archivo, cada uno con su nombre y su posición en la escena. Al abrirlo, las piezas aparecen donde el diseñador las dejó.
- Color y material por objeto. Aquí está la diferencia que te importa.
- Metadatos: quién lo creó, con qué aplicación, con qué licencia.
Lo mantiene el 3MF Consortium, un grupo en el que están los fabricantes de impresoras y los desarrolladores de laminadores, y hoy lo soportan de serie Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca Slicer y Cura. De hecho, cuando guardas un proyecto en cualquiera de ellos, lo que te guarda es un 3MF.
Qué cambia en un código QR
Una placa con un QR impreso son dos cuerpos: la base, lisa, y el código en relieve encima. Si los dos salen del mismo material, la pieza no se escanea: un lector de QR no mide alturas, mide diferencia de luz entre los módulos y el fondo. El relieve es lo que permite imprimirlos en dos colores; el color es lo que hace que funcione.
Con un 3MF a dos colores, el archivo llega con la base como un objeto y el código como otro, cada uno con su color asignado. Abres, el laminador te muestra la placa clara con el código oscuro encima, y si tienes AMS o una impresora multimaterial ya sabe qué filamento va en cada parte. Cero pasos intermedios.
Con STL tienes que hacer tú lo siguiente, cada vez: importar los dos archivos, alinearlos en la misma posición (ojo, no «centrarlos», sino dejarlos en las coordenadas originales), seleccionarlos y agruparlos como pieza multimaterial, y asignar un extrusor a cada uno. Es perfectamente posible —y si solo vas a imprimir una pieza, se hace en dos minutos—, pero es un paso manual que se repite en cada descarga y donde es fácil equivocarse de altura y dejar el código flotando medio milímetro por encima de la base.
Por eso esta herramienta genera como descarga principal un 3MF con los dos cuerpos separados y coloreados. La descarga de STL existe como plan B: es un ZIP con las dos piezas y una nota de cómo recolocarlas.
Comparación rápida
| STL | 3MF | |
|---|---|---|
| Geometría | Sí | Sí |
| Unidades declaradas | No | Sí |
| Color por objeto | No | Sí |
| Varios objetos en un archivo | No | Sí |
| Posición relativa conservada | No | Sí |
| Tamaño del archivo | Mayor | Menor (va comprimido) |
| Compatibilidad | Universal | Laminadores modernos |
Cuándo elegir STL de todas formas
Hay tres casos en los que el STL sigue siendo la respuesta correcta:
Laminador antiguo. Versiones de Cura anteriores a la 4.x y algunos programas propietarios de impresoras de hace años no importan 3MF, o lo importan perdiendo el color. Si tu programa no te deja abrirlo, no hay discusión.
Granjas y flujos automatizados. Si procesas piezas con scripts o con un laminador por línea de comandos, muchas veces la cadena está montada sobre STL y meter 3MF obliga a tocar más cosas de las que ahorra.
Impresora de un solo extrusor sin intención de cambiar filamento. Si vas a imprimir la pieza entera en un color y pintarla después, o vas a usar el QR como molde, el color en el archivo no te aporta nada.
Fuera de esos casos, el 3MF te ahorra trabajo repetido y una fuente típica de errores. Y si tu impresora es de un solo extrusor pero sí quieres los dos colores, el 3MF te sigue sirviendo: se imprime igual, solo que en lugar de que el AMS cambie el filamento, lo cambias tú en una pausa programada.
Genera tu código, elige los dos colores y descarga el 3MF con los cuerpos ya separados.
Abrir la herramientaUna duda frecuente: ¿y el OBJ?
El OBJ también admite color, a través de un archivo .mtl que va aparte. Funciona, pero tiene el problema de siempre de los formatos con archivos asociados: si mueves el OBJ sin su MTL, el color desaparece y nadie te avisa. Y el color del OBJ está pensado para render, no para fabricación: no habla de materiales ni de extrusores. Para llevar una pieza a una impresora, el 3MF es el que se diseñó para eso.
Lo que conviene recordar
- El STL guarda forma. El 3MF guarda forma, escala, piezas y color.
- En un QR el color no es decoración: sin contraste la pieza no se escanea.
- Con 3MF el archivo llega listo; con STL repites el montaje en cada descarga.
- Quédate con el STL solo si tu programa no abre 3MF o si tu flujo ya está montado sobre él.
Si vas a por el 3MF y tienes una impresora de un solo extrusor, el siguiente paso es programar el cambio de filamento a la altura del relieve.